El proyecto Villeta es considerado la primera planta de fertilizantes verdes de su tipo en el mundo a gran escala, utilizando energía 100% renovable, principalmente hidroeléctrica proveniente de la central de Itaipú, y tecnologías avanzadas para producir hidrógeno verde a partir de electricidad renovable, que luego se combina con nitrógeno del aire para fabricar amoníaco y fertilizantes ecológicos como nitrato de amonio y calcio (CAN) con cero emisiones netas de carbono.